Shop Mobile More Submit  Join Login
About Deviant Artist AngelMale/Guatemala Recent Activity
Deviant for 7 Years
Needs Core Membership
Statistics 159 Deviations 1,296 Comments 7,729 Pageviews
×

Newest Deviations

Favourites

Activity


Acá va mi primer fic con algo de lemon, el que tenía pena de hacer en algún momento pero unas amigas me animaron y pues acá está el resultado final...  no sé si debía o no advertirlo pero como es texto, solo lo advierto acá, al inicio.  Dejo el disclaimer al final. :)

«Inocencia atrevida»

Fue una época donde el día parecía todo momento caluroso y cada noche el momento más frío. Recién estaba finalizando las vacaciones de verano.  Tai tenía tiempo  de haber superado lo de Sora, y estaba listo para entrar a la universidad, así que decidió hacer una fiesta con sus amigos, los que recién salvaron el digimundo y el mundo real.

—¿Aló?
—Sí
—Hola Joe, te habla Tai, haré una fiesta de despedida, pues iré a estudiar muy lejos de la ciudad, así que espero que puedas venir.
—Lo siento Tai, en serio tengo otro examen importante, y necesito tener notas excelentes en biología.
—Está bien Joe, lo entiendo.

Tai no se rindió y pensó que sería buena idea invitar a Matt y Sora también, pero luego que todos previamente pudieran confirmar asistir, a su pequeña fiesta.

«Davis, está bien… no te preocupes, a la próxima será»

«¿En serio no puedes hacer otro día tu viaje con Yolei?… bueno, está bien… ¡disfrútenlo Ken!»

«Entiendo Cody, me gustaría poder verte en vivo, pero veré la final a la que seguramente llegarás, ¡ánimos!»

«Matt. está bien, entiendo… ¿TK, Sora y tú cierto?... ¡Espero que disfruten sus vacaciones!»

Kari escuchó un suspiro y al teléfono colgar.  Le bajó volumen al televisor y volteó hacia donde se encontraba su hermano mayor.

—Hermano, ¿cómo vas con tu lista de invitados?
—Al parecer solo me acompañarán tú e Izzy.
—¿Y Mimí?
—Ya todos tienen cosas que hacer, no me extrañaría que Mimí también, mejor ni me molesto en llamarla… además que si Joe no está aquí, y ella sí… no quiero pensar en lo mal que se sentirá Joe.
—Joe tiene novia.
—¿Por qué lo dices?
—Izzy me lo contó.
—¿Desde cuándo charlas con Izzy?

Y Kari no respondió, siguió viendo la televisión.  

Tai duró unos segundos con la mano en el teléfono, y pareció no expresar sentimiento alguno, luego de unos segundos más, decidió marcar.   Parecía que la línea daba un tono de línea ocupada —seguramente Kari estaba utilizando el teléfono inalámbrico—,  volteó a ver a Kari y ya no se encontraba en la sala, así que se sentó a ver el programa que dejó Kari en la televisión, hasta que terminó de verlo, y empezó otro programa.

Luego de unos minutos se acercó Kari:

—¿Querías utilizar el teléfono, hermano?
—Eh… sí
—Puedes utilizarlo, lo siento… yo tenía ocupada la línea
—¿Con quién estabas … —Kari se había marchado, y le dejó el teléfono inalámbrico en el sofá a Tai.
Tai tomó el teléfono y marcó de nuevo.

—¿Izzy?
—¿Qué sucede Tai?
—¿Quieres venir a ver una película conmigo y Kari mañana?
—Me gustaría, ¿a qué hora?
—A las 15:00, ¿te parece?
—Claro.
—Te esperamos entonces.
—¡Espera!
—¿Sí?
—Tai, ¿por qué no estarán los demás?
—Bueno… Joe tiene examen, Davis, Ken, Yolei y Cody no pueden venir, Matt, Sora y T.K. saldrán, así que… supuse que Mimí tampoco podría venir
—Llámala.
—Bueno… eres igual de terco que Kari.
—Sé que llegará, y será bueno verla, adiós Tai.
—Te espero mañana Izzy.

Entonces Tai marcó de nuevo

—Bueno.
—¿Qué quieres?
—Pues verás…
—No tienes su número ¿cierto?
—No…

Izzy extrañado, le dio el número de Mimí a Tai.

—¡Gracias Izzy!
—Ok.  Adiós.
—Nos vemos.

Y Tai volvió a marcar.

—Buenas noches
—Hola, ¿Tai?
—Hola Mimí.
—Joe me dijo que llamarías.
—¡Ah sí! … bueno, te llamaba para ver si podías venir a pasar un momento con nosotros, pues verás… me cambiaré de ciudad y quería verlos antes de irme.
—Está bien Tai, con gusto nos vemos, ¿cuándo es?
—Este… mañana a las 15:00 ¿podrás venir cierto?
—Claro, ¡Verás… no hay mucho por hacer!  Ya viajamos y ahora solo descansamos de todo.
—¡Vaya dicha!, entonces te espero mañana, con Kari, Izzy y yo.
—Adiós Tai, feliz noche.
—Feliz noche.

Esa noche, Tai terminó de ver su película, se fue a su habitación pensativo y pudo dormir tranquilamente.

Al día siguiente, Kari decidió ir a la habitación de su hermano, el reloj marcaba ya las 11:00 horas, y Tai aún no se despertaba.  Cuando Tai fue despertado por su hermana, ordenó su habitación y luego la sala, para dejar una muy buena expectativa de los gustos exigentes que podría tener Mimí, eso era bien sabido por todos.

Después del almuerzo, Kari y Tai decidieron esperar a sus invitados en la sala.  Alguien tocó el timbre.   Tai se levantó con una sonrisa en el rostro mientras se acercaba a la puerta, y cuando abrió… se llevó una sorpresa, no porque fuera Mimí, sino porque él no había visto una combinación tan perfecta, tan elegante en un vestido mauve con tono pastel, y un cinturón blanco, un sombrero blanco, con zapatillas blancas… y el lindo rostro acalorado contrastando con su piel tan clara, que mostraba una Mimí algo diferente a la Mimí que ya todos conocían.   Así que la pasó adelante mientras Kari le ofreció de beber.

¡Ring Ring! —sonó un teléfono—, y Kari contestó, mientras en ese justo momento sonó el timbre de la casa, y Tai fue con seguridad a recibir a Izzy.

—Sí, acá está… si quieres podemos ir, ¡debiste haber avisado antes! —se escuchó decir a Kari.
—¿Qué sucede? —preguntó Tai.
—Es Megumi, quiere de nuevo ayuda urgente de Izzy, pero le dije que no podíamos justo ahora.
—Si no les molesta, podría ir, me encanta ayudar —dijo Izzy, refiriéndose a todos.
—Por mí no hay problema Izzy, siempre me agradó tu forma de ayudar a los demás —le sonrió Mimí.
—Si quieres, vamos justo ahora —dijo Kari—, claro si no te molesta hermano.
—Claro que no me molesta —dejó ir Tai.

Y Kari e Izzy se fueron.  

—Así que… ¿qué crees que podemos hacer? —dejó ir la agraciada Mimí.
—Pues… si quieres, una película
—¿Quieres que veamos una película?
—Bueno… no…
—¿No quieres ver la película?
—¡Bien!
—Ponla entonces —sonrió Mimí.

Tai, mostraba algo de enrojecimiento en sus mejillas, y por momentos veía de reojo a la chica linda que se había convertido Mimí, no podía pasar desapercibido tanta elegancia y complejidad en aquella chica material.   Colocó la película y se sentó hasta no mover ni un solo músculo.   Mientras la confianza de Mimí se dejó mostrar con risas, llantos, comentarios y carcajadas en la película.

Sonó el teléfono, Tai se levantó y dejó a Mimí ver la película, regresó y Mimí no parecía tomarle importancia.   Hasta que finalizó, parecía que Mimí volvía en sí, y se quedó viendo los títulos, parecía incomodarle a Tai esa escena, y al parecer también le incomodaban los silencios, pues ante el reinado de este, Tai soltó:

—Está lloviendo fuerte, la mamá de Megumi me pidió permiso para que Kari se quedara hoy, y como mis padres siempre la han dejado, les dije que no había problema, y a Izzy, sus padres lo fueron a traer, así que… si tú quieres podría ir a dejarte a tu casa.
—¿Quieres que me vaya ya?
—No
—¡Entonces quieres que me quede!
—Si tú quieres…
—Bueno, no hay nadie en mi casa, me dejaron a cargo de las plantas, pero ya hice mis quehaceres.
—Entonces daría igual quedarte aquí un rato más
—Sí, ¿cuál es tu plan Tai, qué me recomiendas? —le decía Mimí con una sonrisa tan única como la suya, pero con una mirada más adulta, una mirada más madura que atravesaba más allá de aquella amistad que tenía por sentada Tai.
—Pues si quieres podemos ver otra película y luego ir a dejarte.
—No quiero ver otra, gracias.
—Bueno, o… —Y parecía que nada se le podía ocurrir a Tai
—¿o… ? —preguntó Mimí, pero Tai no respondía—, o… ¿por qué no me hablas de qué has hecho estos 3 años que no nos hemos visto?
—No hay nada bueno por contar, ¿por qué no me cuentas tú? —le respondió Tai
—Ni yo, no sé nada… solo sé que quiero disfrutar mi presente.   
—¡Vaya que lo estás disfrutando, mírate como has cambiado! —le dejó ir Tai.
—Sí, ¿te gusta como lo he hecho?
—Claro que sí, te noto diferente… pero al mismo tiempo veo en ti, a la misma chica de siempre, aquella que todos queremos defender.
—¿A la misma de siempre? —dijo Mimí con un tono melancólico.
—¡Sí! —respondió Tai emocionado—, pero he de confesar… que al mismo tiempo puedo ver un cambio en ti
—¿Qué tipo de cambio? —le dijo Mimí con unos ojos que se inundaban de curiosidad.
—Te… te ves bastante bien
—¿En serio crees eso Tai?
—Sí.  No deberías reaccionar así, después de todo… siempre has sido una niña muy bonita, a quien todos cortejan
—Nadie me ha cortejado, nadie me ha dicho algo como tú Tai
—¿Nadie?
—Nadie.   Tai… ¿tú crees que puedes ver lo que una chica siente por ti?
—Supongo que sí, sí… eso creo.   
—¿Sabes entonces lo que… —Y Mimí dudó en decirlo
—¿En que…? —preguntó Tai
—...en lo que yo he estado sintiendo por ti todo este tiempo?! —dijo Mimí, muy rápidamente y con cada palabra aumentó de tono.   Cerró sus ojos mientras su mano izquierda cubría su puño derecho, ambos muy pegados a su pecho.  
—No… tenía una exacta idea —dejó ir Tai, diciéndolo de una forma que denotaba duda.
—¿Recuerdas las veces que me has dicho que me defenderías de cualquier cosa?
—Sí… siempre lo he tenido presente.
—Defiéndeme entonces.
—¿Defenderte?
—Sí   —le dijo Mimí con un tono suave y lento.
—Claro… —le susurró Tai, mientras mostraba un rostro enrojecido, quizás se dió cuenta de lo cerca que se encontraban
—Defiéndeme de la soledad, no quiero estar sola… ya no —dijo Mimí.

¡Vaya chica valiente para decir esas palabras!, sus manos estaban muy cerca, y Tai fijó sus ojos en aquellos dedos que parecían estar abrazados en los meñiques, ¿acaso lo hicieron sin darse cuenta?, cuando Tai volvió a ver a Mimí, la tenía tan cerca.   

Un trueno cayó, dejó un sonido muy fuerte luego del apagón que se dio, y Mimí dejó irse hacia Tai, y él respondió cuidándola… defendiéndola de ese sonido fuerte, que pudo causarle una emoción a la tierna, pero ya mayor Mimí.   La calefacción se había encendido, pues en las noches los cubría un frío tan fuerte como el calor del día, pero el apagón hizo que éste dejara de funcionar.

—¿Tienes frío? —preguntó Tai
—Sí —susurró Mimí.
—Puedo ir a buscar un suéter, ahora iré por uno.
—No te tardes —susurró Mimí, como si tuviera un miedo más profundo por la soledad que la misma oscuridad.

Tai fue a su habitación, pero no encontraba uno de sus suéteres más grandes para que cubrieran a la preciosa Mimí que había visto, ese suéter que la cubría de su vestido relativamente corto, aquel suéter que cubriera tanto sus brazos delicados como sus curveadas piernas.   Tanto se tardó en buscar, que escuchó unos pasos que se acercaron a su habitación, volteó a ver hacia su puerta y pudo observar  la silueta de Mimí:

—¿No te molesta si entro?
—Te estaba buscando… uhm…entra, ¡entra! —expresó Tai
—Gracias —dijo Mimí, mientras dio unos cuantos pasos, con sus brazos cruzados que se abrazaban así misma y viendo para todos lados en busca del rostro de Tai.
—Siéntate —le dijo, mientras le hacía un espacio en su cama—, y pues… no encontré lo que buscaba, puedes tomar una sábana si deseas.  —dijo Tai, mientras colocaba 4 velas, una en cada esquina de su habitación haciendo posible poder verse al menos los rostros.
—Siéntate tú también —le dijo Mimí.
—Sí, hazme un espacio entonces. —dijo Tai, mientras Mimí le sonreía.
—¿ya te sientes mejor?
—bueno… aún… —y antes que Mimí dejara soltar una frase, Tai la abrazó
—¿y ahora?
—Estoy mucho mejor, gracias Tai —le dijo Mimí, mientras lo vio a los ojos, dándole la misma mirada que dejó impresionado a Tai.

Se quedaron así por unos segundos, cuando el sigilo empezó a reinar parecían disfrutar del silencio con tan solo verse el uno al otro, esta vez… volvieron a enrollarse entre dedos ligeramente.

Mimí decidió darle un beso en la mejilla, soltando un «Gracias», pero Tai no dijo ni una palabra, tomó delicadamente su mentón y a pesar que la temperatura había descendido, la encendió al empezar a rozar sus labios con los de ella.  Mimí parecía seguirle el juego, hasta que ya no se encontraron.

—Tus mejillas… tus labios, tienen un efecto en mí —le dijo Tai.
—Quizás solo entre nosotros podremos, crear ese calor y compañía que necesitamos —dijo Mimí, mientras tomó a Tai fuerte de las manos.

Tai acercó sus labios de nuevo a los de Mimí para poder juguetear al inicio… pronto juego que se convirtió en besos instintivos reales, que desencadenaron más de 20 formas creadas de caricias, utilizando solamente sus bocas.  Mientras ella buscaba más de él… buscaba mejillas, mentón, frente, Tai respondió con besos de igual forma, frente, mejillas… y se acercó a ese cuello que contempló desde hacía horas, y ahora ya era suyo, el cual besó hasta encontrarse con un obstáculo para el placer de su ahora Mimí —un vestido.

Mimí cerró sus ojos y sonrió.  Tai pudo notar su sonrisa, mientras bajaba por su cuello, sus manos se deslizaron hacia arriba de los delicados brazos de Mimí, buscando acariciar sus hombros.   Entonces las manos de Mimí estaban libres para poder encontrar el cuello de Tai, y recorrer su espalda y llegar hasta su cintura.    

En un acto que parecía un acuerdo, las manos de Tai encontraron el cierre en ese bello vestido,  lo buscaba quitar con toda tranquilidad.  Mientras las manos de Mimí desataron cada botón de la camisa de Tai, de abajo para arriba, Tai bajó el broche del vestido de Mimí, hasta que en un momento cada par de manos terminó su labor… y dejó al descubierto el torso que anhelaban estar libres, en ese momento tan preciado.

Aquellos ojos de una señorita adulta y un joven adulto, se encontraron ahora con un punto de deseo que no tenía marcha atrás.  Mimí sonriente, se puso de pie.

—Creo que ... —dijo ella, en un tono muy bajo, como si alguien pudiera escucharlos.

Tai le sonrió y cuando observó, se encontraba a sí mismo en su propia cama, con la figura de una mujer que con las luces de vela en el fondo, delineaba esa figura que se iba curveando cada vez más, mientras ella se despojaba de ese vestido.

—Me sentiría mejor… si no fuera la única —volvió a susurrar Mimí.

Tai, la observó y desabrochó su pantalón que sin realizar algo más volteó a ver a Mimí, ambos con un tono rojizo en sus mejillas.   Mimí volteó la mirada.

—Te necesito —dijo Tai, mientras ambos estaban de frente, vistiendo ahora, nada más que sus prendas íntimas—, podemos darnos ese calor y compañía, ya no necesitamos de nada más.

Mimí volteó a verlo hacia sus ojos y sonriendo, lo tomó con sus delicadas manos y lo besó, lo besó ahora de una forma nada tímida, donde Tai respondió de tal manera que demostraba la necesidad del momento, la necesidad que los vio a ambos, de un momento a otro y sin explicación sin ninguna prenda.   Las manos de Mimí volvieron a juntarse tras el cuello de Tai, mientras él la tomó por la cintura, y ambos se acercaban más y más.

Los labios de Tai se encontraron con la delicada boca de Mimí, se buscaban y huían, se encontraban y se perdían, esas bocas jugaban mientras las manos de ambos empezaban a recorrer espaldas, cuellos… caderas,  estaban tan cerca, que Tai sintió ese abdomen tan delicado como complemento al suyo tan duro y firme.

Ambos se vieron a los ojos, parecían tomar un respiro ante tanta caricia.  Mimí se sonrojó de nuevo entonces, pero Tai la abrazó y ella lo volteó a ver, con la misma confianza que intentaban ganarse ambos, él dándole el valor, aún cuando ella hacía que ambos guardaran cierta pureza.

Tai decidió sentarse mientras no soltaba de la mano, a su pareja.  Ella lo vio hacia abajo, y él se encontró con ese abdomen que ahora  le parecía una escultura digna de cualquier caricia.    Mientras las manos de Mimí empezaron a acariciar los hombros de Tai, las manos de Tai acariciaban de forma delicada las piernas de Mimí.    Tai no olvidaba la escultura que podía ser acariciada, así que… la besó.   Mimí soltó un pequeño sonido que la hizo aferrarse más a Tai, y cayó sobre él.   

Se volvieron a ver los rostros.  Ahora Mimí empezó el beso en su mejilla y siguió por el cuello de Tai.   Aún así, Tai parecía sentir una terrible necesidad.

—¿Me permites? —le dijo Tai, siempre con un tono suave y casi silencioso.
—Hazlo —dijo Mimí, que quizás … ni siquiera estaba segura de lo que Tai podría hacer, aún así pareció dejarle toda confianza a este joven que había querido desde hace años, y deseado tanto justo ahora.

Entonces Tai se levantó, y la colocó en su cama, sus brazos la cubrían y ella no mostró resistencia alguna ante las futuras acciones que Tai pudiera realizar.   Sin vista fija a punto alguno, Tai se encontraba de nuevo sobre el cuello de Mimí, quien permitía que Tai siguiera, y éste respondía, seguía y seguía, y sus besos, caricias y sensibilidad de piel a piel, la recorrían hacia abajo.   

Él bajaba lentamente, por todo el cuello y hombros, ya nada lo podía detener ante ese cuerpo de mujer que tenía frente a él.  Mientras él seguía, realizó una pausa para contemplar todo su pecho, —acto que pareció avergonzar a Mimí—, y poder seguir sus caricias, mientras seguía bajando lentamente.

Realizó otra pausa al encontrarse con el ombligo, mientras Mimí cerraba sus ojos, teniendo frente a ella a ese hombre que tenía en deseo puro justo ahora, parecía necesitar algo a lo que aferrarse, así que empuñó sus manos, arrugando las sábanas en las que ambos yacían.

Ella parecía solo sentir y sentir, su rostro lo reflejaba.  De pronto sintió algo que su rostro no pudo expresar, y la obligó a abrir esos ojos.  No podía entender como él se encontraba en esa área, que la cuestionaba mientras al mismo tiempo le emocionaba.  Ver a su hombre en esa forma, poder ver y sentir la boca de él en ese lugar tan prohibido que ella guardaba, y empezando a darle ese placer que no imaginaba, hizo que lo tomara de sus cabellos, pero él no se detuvo, él empezó a darle más y más fuego, para irónicamente apagar esa llama que ambos habían encendido ya.

Ella parecía confundida, pues mostraba su sorpresa, queriendo quitarlo de ahí, pero en el momento en que tenía entre sus manos a los cabellos de su querido, algo en ella deseaba que él continuara, que siguiera haciendo lo que su increíble inocencia no entendía y solamente disfrutaba.

Mientras las luces de las velas mostraban una silueta de dos seres, que no podían distinguirse, se oían sonidos, que se hacían más repetitivos, más fuertes, y terminando con un gran suspiro de la chica que aún yacía en esa cama, en la cama de él.  Dicho suspiro duró tanto, como para que Tai, pudiera contemplarlo… y a su vez, ver esa silueta curvarse, para poder escuchar ese gemido tímido que Mimí realizaría justo en ese momento.

Tai parecía hipnotizado, pero su ahora pareja Mimí parecía haber encontrado un punto de felicidad entrecruzada con un placer, que decidió seguir.   Ya que tenía a Tai frente a ella, lo tomó entrecruzando sus brazos a la espalda de él, y con instinto, atraerlo hacia ella, utilizando también sus piernas y colocándolas alrededor de él.

Tai se recostó sobre ella, buscando de manera delicada no lastimarla, y ella parecía entenderlo, pues se refugió en su cuello, mientras lo empujaba a su derecha, y ahora ella poder encontrarse sobre él, tener ese punto de vista sobre el control que podía ejercer sobre el placer de su querido.

Mimí tenía frente a ella a ese chico que había estado queriendo desde hace mucho, y ahora era todo suyo, sabía que él le correspondía, y ella en este momento solo quería demostrarle más de ella.   Le sonrió, y él le devolvió la sonrisa,  decidió poder sentarse en sus piernas mientras él yacía acostado frente a ella, dio empezar a recorrer ese abdomen, pectorales y brazos  muy bien formados que Tai tenía, lo recorrió de la forma más lenta, dejando pasar sus elegantes uñas sobre el cuerpo de Tai, mientras repetía el proceso ahora sobre sus dedos, pues no había mejor placer que el tenerlo piel a piel.

Tai la tomó de la cintura, mientras Mimí decidía que era un momento que quería justo ahora, pues podía notar en la mirada de Tai, que se necesitaban ya ambos… ese momento, que ella podía tomar, pues él le entregó ese control a ella, confió en ella.   No se apartaban la mirada, mientras que Tai recorrió hacia las manos de Mimí, la tomó y la sujetó fuerte, ella decidió yacer sobre él abrazándolo, dejando su respiración sobre el cuello de Tai.

Mientras no podían verse, sus latidos no podían quizás solamente sentirse entre ellos, sino se escuchaban, sonando como una melodía que demostraba que se entendían el uno al otro, y entonces así  motivando a los instintos de Mimí, el mover su cadera para encontrar esa unión que ya se habían expresado estar listos.   Tai tenía a su Mimí abrazada, y mientras tenía en sus manos a esa delicada criatura, acarició su espalda mientras bajaba y podía encontrarse con esa cadera instintiva, que aún no había logrado cometer su objetivo, pudiendo así… esa manos varoniles pero con delicadeza, ayudarse entre sí y hacer real, ese momento en que ambos ahora eran uno solo.   
Los brazos de Tai no la soltaban y ella se sentía segura con él, lo demostraba después del inicio, aún cuando ella empezaba con tímidos y pequeños movimientos que empezaban a satisfacer a Tai.  Aunque no había palabra alguna para describirse entre ellos, se entregaron a los instintos, y después de esos pequeños y tímidos inicios, perdieron la vergüenza de poder ser dos cuerpos que en algún momento estuvieron separados, y empezaron a acostumbrarse a esa unión que los elevó a un estado de placer que no conocían el uno del otro.

Tai no supo nada, pero de pronto se encontró a su querida, besando todo su cuello y pecho de una forma que lo volvían ahora, parecer un loco, encontró sus propias manos, recorriendo —delicadamente— todo el cuerpo de Mimí, el mismo que ya su boca conocía el camino.

Tai mostraba un rostro tan placentero, que cuando Mimí levantó la mirada para verlo, notó como ese reflejo, devolvía a ella ese placer y felicidad al ver a su querido en una forma tan íntima, que estaba segura, nadie más podría observar.  Él parecía no poder soportar más, parecía estar en un punto donde ella no podía hacerle llegar más lejos, pues los roces de labios, manos, piernas y demás, hacían que cada segundo fueran algo cercano a una experiencia casi mortal, demostrándolo con sus rostros, esos párpados de ambos que se abrían y cerraban , esas bocas que se decían sonidos mudos, inspirando y expirando profunda y a veces rápidamente.

Mimí tomó las manos entonces de Tai y sin perder el ritmo de esos movimientos suaves y rápidos, fuertes y suaves, pudo levantarse, aún apoyando sus piernas con las de Tai, y poder contemplar una vista que ya conocía desde hace poco, solo que esta vez, no iba a el torso varonil que deseaba, porque ahora… ella deseaba algo más de él y era elevarlo a su punto máximo.

Ella ahora tenía el control sobre él, haciendo sus movimientos más fuertes, cada vez más fuertes, parecía sonreír y disfrutar ver las expresiones que él quería dar a entender, y ella se gozaba con ello, sabía que era un momento justo, así que decidió aumentar el ritmo, realizar diferentes movimientos continuos sobre él, movimientos rápidos y fuertes, suaves y rápidos, fuertes y lentos, hasta que pudo ver en el rostro de él, que el momento máximo estaba llegando.    Ella sabía que su placer físico había llegado ahora para ambos, y no tenía mayor ni más completa satisfacción que ese justo momento.

Exhaustos, Mimí cayó sobre Tai, dejándolos con las fuerzas mínimas, para que ella pudiera alcanzar esas sábanas que podrían cubrirlos para cuando los cuerpos se empezaran a enfriar, pero no pudo alcanzarlas.

—¿Crees que tendremos frío luego? —dejó ir Mimí
—Por eso estarás en mis brazos, no podrás tener frío así —le dijo Tai mientras la veía
—Y tú… —le dijo Mimí mientras lo veía a los ojos.
—Yo estaré bien, mientras estés conmigo.
—Gracias, yo seré la sábana que te cubrirá toda la madrugada mi Tai. —dejó ir Mimí mientras ambos cerraban lentamente los ojos, dibujándose mutuamente una sonrisa inexplicable.


 Aclaración: Los personajes de Digimon son propiedad de Toei Animation, solo la trama de esta historia es mía. Escrito por fans y para fans, sin fines de lucro.

deviantID

AngelJShikamaru
Angel
Artist
Guatemala
Estudiante guatemalteco, con gusto por los dibujos ..., y con ganas no creer hasta no veer, pero sin apartarme de la existencia de Dios.
Pero gran simpatizante del arte!

Current Residence: Guatemala
Favourite genre of music: Metal and romantic music?
Favourite style of art: Soft Shading!
Operating System: XP
Favourite cartoon character: caricatura: Arnold, Anime: Yagami Taichi
Interests

AdCast - Ads from the Community

×

Comments


Add a Comment:
 
:iconamorph2012:
amorph2012 Featured By Owner Apr 28, 2014
Happy Birthday! Have your cake and eat it too Airborne Party 
Reply
:iconangeljshikamaru:
AngelJShikamaru Featured By Owner May 15, 2014
Thank you! :)
Reply
:iconnyachan237:
Nyachan237 Featured By Owner Mar 23, 2014
Sos el mejor del mundo :' )   te admiro demasiado!!!
Reply
:iconangeljshikamaru:
AngelJShikamaru Featured By Owner Mar 24, 2014
:') 
Gracias  xD
Reply
:iconnyachan237:
Nyachan237 Featured By Owner Mar 31, 2014
¬¬ No Ángel, no xD
Reply
:iconangeljshikamaru:
AngelJShikamaru Featured By Owner May 15, 2014
Cambias de opinión rápido :v
Reply
:iconval-raiseth:
Val-Raiseth Featured By Owner Apr 9, 2013
Thanks for watching ^^
Reply
:iconangeljshikamaru:
AngelJShikamaru Featured By Owner Apr 24, 2013
De nada n.n
Reply
:iconjazmin-negro:
Jazmin-Negro Featured By Owner Apr 6, 2013  Student Traditional Artist
Muchas gracias por el watch!
Reply
:iconangeljshikamaru:
AngelJShikamaru Featured By Owner Apr 24, 2013
De nada C:
Reply
Add a Comment: